Los días de colegio en Carlos Concha empezaba con la despertada clásica de mi viejo que nos bajaba de la parte alta del camarote y nos dejaba parados cagandonos de frío y sueño, regresando cada cinco minutos a verificar que no nos volvamos a trepar a la cama. En esa epoca dormíamos Juan, Alvaro, Rafael y yo en camarotes, originalmente los dormitorios chicos (2) estaban repartidos uno para los 3 menores y otro para Daniel, Juan y José , pero las constantes disputas entre Juancito y Nalito terminaron con el exilio de juancito y el posterior asilo en nuestro cuarto.
Luego de algún tiempo cuando Daniel y josé se fueron de la casa Rafael y Juan migraron hacia el cuarto que quedó vacio, e hicieron de este un lugar poco parecido a un dormitorio, no recuerdo bien pero me parece que fue ahi donde Rafael instaló un teléfono que colgaba de un hueso de pelícano y al timbrar en lugar de escuchar el riiiinnnnng clásico se prendía la luz roja de un semáforo colgado a la pared.
La mesa de noche de Rafael parecía la mesa de trabajo de un llantero, en esos cajones sólo se encontraban pernos y huachas, los tiradores eran ruedas de patines y luego de hurgar ahi adentro tenías que lavarte las manos con algún antigrasa muy potente
En otra oportunidad Rafael llegó huasca a la casa, y al estacionar su auto arrolló un pequeño e indefenso ficus que estaba sembrado en el jardín , a la noche siguiente al acostarse detectó que su cama estaba ocupada por un cuerpo extraño que definitivamente no era él, al abrir su cama para ver quién era el invasor se percató que el pobre arbolito con champa , raices y todo estaba descansando plácidamente en el interior su modesta litera,
La decoración de las paredes la compartían una pintura de un disco de Santana acompañada de un cuadro de un corazón de Jesus y un espejo circular en el techo
En esta época en la casa siempre había gente despierta a cualquier hora, si llegabas a las tres de la mañana, lo primero que se escuchaba al tratar de subir caleta las escaleras era a mamama que gritaba: Quién suuuuubeeeee?????, luego de pasar ese primer escollo, si no se te ocurría comer algo, sin hacer ruido por supuesto de todas maneras había que entrar al cuarto grande que en esa época ya se usaba de escritorio=oficina y encontrarse con un juancito extrañamente inspirado hábido de visitantes para enseñarles sus últimos dibujos surrealistas, escuchar las notas de sus últimas composiciones con la guitarra , las ideas o avances de sus proyectos arquitectónicos que tenía que entregar al día suguiente , las tres cosas a la vez y , acto seguido la proposición de bajar a cocinar algo,
" te lo juro huevón he aprendido a hacer unas tortillas de verduras de la puta madre, un ratito nomás"
" ya pero cierra la puerta, mi vieja está despierta"
"La tele la tiene prendida"
Nooo!!!, chequea la he escuchado roncar"
"
" hay que tratar de abrir este closet, mi viejo tiene un vino buenaso"... "ni cagando, anita nos tira dedo",
" tírate la llave"
"Alguién llega"
"Rafael!!"
" dile que no haga roche, va a despertar a mi vieja y la cagada!!"
"Oe, mejor vamos al pollon a tomar unas chelas"
" Ya mejor, aca mucha bulla "
" Ya vao!!
Las historias del pollón mejos olvidarlas